martes, 15 de noviembre de 2016

LA CHICA DESASTRE DE LOS VESTIDOS DE VERANO

Cuenta que cuando era niño preguntaba: Mamá, ¿qué te escribo?
Hace algunos años apareció en el Taller con ojos ansiosos de aprender. Era muy joven, veintipocos años, pero ya llevaba mucho tiempo llenando papeles de historias. Me encantó tener un compañero que odiaba las matemáticas y adoraba a Stephen King y compartimos estos hechos con una sonrisa que no tardó en hacerse cómplice.
Enseguida comprobamos, todos los que oímos sus relatos, que no sólo tenía mucho que decir; además lo hacía muy bien. Y nos llenó los lunes de historias que de alguna manera se hicieron nuestras mientras aplaudíamos su talento, su entusiasmo y su fuerza, que son los que hoy lo han llevado a sacar su primer libro.




Le envidio esa capacidad de describir la rutina de la vida con tan bellas palabras, esa visión especial para escudriñar sentimientos, miedos e ilusiones, ese mundo donde plasma el secreto de las sonrisas y las lágrimas. Y agradezco que comparta todo eso para seguir disfrutando de su creatividad.
Éste es su primer libro, pero estoy segura de que vendrán muchos más porque es un luchador. Y porque escribir es su vida y sus lectores somos muy felices de que sea así.
Gracias, Juanfra. Eres grande.


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