miércoles, 5 de abril de 2017

COSAS EXTRAÑAS



Encontrarme con esta serie en Netflix ha sido una grata sorpresa que no me esperaba. De hecho, me he visto los ocho episodios de la primera temporada de un tirón y estoy contando los días para que estrenen la segunda. Yo, que no soy muy de series porque me aburre esa forma de alargar las historias únicamente para seguir mucho tiempo cobrando audiencia. De verdad que me lo pienso mucho antes de entrar en alguna de ellas. Pero esta, quizás por sus guiños a Spielberg, Stephen King o John Carpenter, a ese entorno ochentero donde las tecnologías de ahora no pueden intervenir y al elenco de actores que la interpretan, me ha cautivado. Sólo espero que no me decepcione lo que está por venir.






La historia se centra en un pequeño pueblo de Indiana, donde un niño de 12 años, al volver de casa de un amigo, tiene un encuentro con "algo misterioso" y desaparece repentinamente. Al mismo tiempo, una extraña niña aparece en una cafetería. Poco después encuentran el cadáver del primero, pero la madre se niega a aceptar que sea su hijo y, aunque todo el mundo la tacha de loca, se propone demostrar que su hijo está vivo. El jefe de policía local no le hace caso al principio, al igual que el hijo mayor, pero pronto descubrirán indicios de que tiene razón. En el pueblo está pasando algo raro que no tardará en afectar a todos. Y la niña tiene mucho qué ver con todo ello.





No cuento más. Sólo que los protagonistas, Winona Ryder y David Harbour entre otros, están geniales. Y que seguramente los niños os van a hacer reír más de una vez.

sábado, 18 de marzo de 2017

Fotos, fotos y más fotos

La mañana no ha sido muy buena para hacer fotos. Un sol esplendoroso y ni una nube en el cielo. Afortunadamente, en Antequera siempre hay detalles que suplan estas deficiencias y salir con la cámara y un montón de compañeros resulta muy divertido.




Me encantan estos robados. Pero en verdad salimos en busca de curvas y líneas.











Y de inspiración, por supuesto.








Y encima nos llegaron "regalitos" como estos:





lunes, 13 de marzo de 2017

Pájaros

Siempre he sentido una gran fascinación por las aves. Me encanta observar el colorido que desprenden  sus cuerpos aerodinámicos y esa sensación de libertad que deja a los que no podemos despegar los pies del suelo.







Hace muchos años, cuando vivía sola, un vecino que me conocía de toda la vida me regaló un canario. No tuve valor para decirle que detesto ver a los pájaros encerrados, así que se lo agradecí y me lo llevé a casa. Era una bolita amarilla adorable. Lo llamé Chaplin.




Le había comprado una jaula enorme, tal vez desproporcionada para su diminuto tamaño, y como pasaba muchas horas fuera de casa por el trabajo, me sentía culpable por dejarlo tanto tiempo solo. Por eso lo sacaba de su casita para que volase y se sintiera libre.
 Nunca lo intentó siquiera. Se limitaba a quedarse sobre mi mano, mirando alrededor y picoteando de vez en cuando algún grano que le ofrecía. Tampoco cantó jamás.




Un día, cuando volví a casa al atardecer, lo encontré muerto. Después de pensarlo mucho, lo enterré en un lugar de Algeciras donde mi colegio organizaba excursiones que para mí significaron horas de libertad maravillosas.
 Frente al mar sobre el que volaban miles de aves cada día. Dejé allí su cuerpo, pero me dio por pensar que su alma se lanzaba por fin a la aventura.






Desde entonces me limito a verlas en su hábitat natural y a fotografiarlas. Cuando me dejan, claro.

lunes, 13 de febrero de 2017

HASTA EL GORRO


Odio que me llamen señora, ¿en qué momento me he vuelto mayor?, oído a cientos de amigas.

Oiga, soy señorita, oído a muchas chicas en entrevistas de trabajo.

¿Es usted señora o señorita?, oído en cualquier sitio oficial.

Por favor, marque la casilla correspondiente: Señora-Señorita, visto en miles de documentos a rellenar, ya sea para viajar en avión, firmar una hipoteca o comprar algo a plazos.

Todo varón es señor desde que nace. Si alguien le llama señorito es para remarcar algunas características de su personalidad, en esto nada tiene que ver su estado civil o su edad.

Sin embargo, a nosotras nos persigue el diminutivo hasta la boda o hasta que alcanzamos cierta edad. Lo que más o menos quiere decir que dejamos de estar disponibles o que ya no somos aptas para ciertas cosas. Y arrastramos esto, condicionadas por el significado que nos han enseñado desde el nacimiento, sintiéndonos mal al pensar que nos consideran viejas.

¿Cuándo desterraremos la palabra señorita de una vez por todas?

Dejemos de dar explicaciones, al igual que ellos.

sábado, 4 de febrero de 2017

Aquel lejano sueño

Cuentan que hubo un tiempo en que podía dormir como un angelito. Que, sin necesidad de otra cosa que no fuera el cansancio que arrastraba tras un largo día de trabajo, sólo debía dejarse caer en la cama para confeccionar sueños de siete u ocho horas.
 
 


Eso fue hace mucho.

 Ahora lo llaman El loco.
 

domingo, 4 de diciembre de 2016

Detalles

A veces no veo más allá de mis narices.
A veces llevo tanto equipaje que no puedo cargar con nada más.
No encuentro horas que completen mis días. Y mis tardes. Y mis noches. Y  mi vida entera.
No percibo esos detalles que otros encuentran  fácilmente para mostrarnos el mundo tal como es. Belleza y fealdad mezcladas en un batiburrillo de emociones. Amor y odio aliados hasta la locura.




A veces quisiera escribir sobre aquello que todavía no he visto.
Y sigo esperando.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Me enamoré

Nunca me han hecho mucha gracia los gatos, tal vez porque la experiencia que he tenido con ellos no ha estado a la altura de los perros, a los que adoro. De todas maneras admiro su carácter independiente y la inteligencia que desprenden. También ese aura de misterio que encierran sus movimientos y que tanto han inspirado a escritores y directores de cine.
A éste lo conocí hace unas semanas, cuando paseaba por las afueras. Estaba jugando con el que seguramente sería su hermano. Me dio la impresión de que la madre los había dejado un rato solos mientras iba "a la compra". La escena me pareció tan divertida que enseguida saqué la cámara pero, como suele ocurrir, dejaron de jugar para observarme, probablemente intentando adivinar mis intenciones. El hermano se escondió rápidamente sin fiarse, pero éste me retó con una mirada que me inundó de ternura.
¿Existe la reencarnación?, me pregunté recordando a Bowie .